El emblemático crucifix de la Cuesta del Cielo, situado a 1 508 m sobre el nivel del mar en Nerja, ha sido devastado por actos vandálicos que lo derribaron a la brecha. Los vecinos y la administración han reaccionado con firmeza, anunciando una campaña de restauración que pretende restituir la cruz a su posición original. El símbolo, que sirve como faro para pescadores y como meta para excursionistas, adquiere un valor histórico y cultural invaluable.
El alcalde José Alberto Armijo denunció la falta de respeto y ordenó una intervención inmediata. Se ha puesto en marcha una investigación para identificar a los responsables, mientras el Concejalía de Medio Ambiente supervisa la logística de la reconstrucción. La estructura, instalada en 1971, había recibido refuerzo en 2016 y necesita nuevas medidas de protección.
Entre los comentarios del alcalde, la frase resonó: "Queremos que la cruz siga siendo un símbolo de Nerja y un espacio cuidado y respetado." Este llamado refleja el compromiso de la ciudad con la conservación del patrimonio natural, turístico y paisajístico de la zona. La intervención será realizada por técnicos locales y contará con la colaboración de servicios de protección civil.
La cruz del Pico del Cielo no es solo una pieza metálica; su leyenda remonta 350 años, cuando un marinero alemán la instaló después de sobrevivir a un naufragio. Hoy, el símbolo sigue guiando a pescadores y excursionistas, convirtiéndose en un referente imprescindible de la Sierra de Almijara. La ciudad exige que se refuerce la estructura para evitar futuros daños y preservar la identidad andaluza.